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San Lorenzo sacó una buena ventaja en una noche mágica de Romeo

Fue 3-0 sobre Cienciano en el Nuevo Gasómetro con dos goles del delantero y otro del debutante Rovira. Fue por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El nueve llevaba casi un año sin convertir, la última vez había sido en el 1-0 a Vélez el 4 de octubre de 2008. El miércoles, la revancha en Cusco.

La locura invadió esta noche al Bajo Flores. San Lorenzo hizo gala de la tradicional máxima popular: ganar, gustar y golear. Sus jugadores ofrecieron una demostración de buen fútbol y sus hinchas no pararon de alentar y de aplaudir, entusiasmados con haber dado otro gran paso en la Copa. Y todas las miradas apuntaron arriba, a la dupla de delanteros, Bernardo Romeo y Gonzalo Rovira, que explotó al máximo su mayor virtud: el gol. Como para atenuar, al menos en parte, aquella partida sufrida hace unas semanas, la de Gonzalo Bergessio, el gran referente del área que San Lorenzo tuvo en los últimos años.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

La anemia de gol hizo que los dirigentes apuntaran su búsqueda para reforzar el ataque en un jugador de elite. Nombres como los de Darío Cvitanich, el colombiano Jackson Martínez, el paraguayo Velázquez y el chileno Canale estuvieron entre los candidatos. Sin embargo, con una economía golpeada en donde no abundan los billetes, hubo que buscar recursos propios. La solución estaba ahí, en casa, al alcance de la mano.

Parece mentira pero es real. Cada vez que un delantero de San Lorenzo convirtió gol en este semestre, San Lorenzo ganó. Pasó en el estreno del Torneo Apertura cuando Gonzalo Bergessio y Juan Menseguez tuvieron presencia en la red en el 3-1 ante Atlético Tucumán. También pasó en la revancha ante Tigre, cuando agónicamente Fabián Bordagaray le dio el pase a estos octavos de final de la Copa. Esos dos, en definitiva, habían sido los únicos triunfos que acumulaba el equipo de Simeone en este tramo del año. Anoche, los dos delanteros que puso el Cholo en la cancha, convirtieron.Y San Lorenzo una vez más ganó.

No fue una noche más para Bernardo Romeo. El último gran ídolo de San Lorenzo por fin se reencontró con el gol (ahora suma 91 en 177 partidos), ya que llevaba casi un año (el último fue ante Vélez, el 4 de octubre) sin marcar. Luego, una molesta lesión en la espalda lo tuvo a mal traer (debió tratarse en Estados Unidos) y Bernie tuvo muy pocas chances de jugar.

Tampoco la fue para el pibe Gonzalo Rovira. Venía mostrando sus buenas credenciales en la Reserva (marcó dos goles ante Estudiantes), habiendo sido un par de temporadas el goleador en las inferiores. En su presentación oficial (había salido cinco veces como suplentes y sólo jugó un amistoso en el verano ante Boca), la rompió. Y eso que esta gran chance, a los 21 años, le llegó casi sin proponérselo ya que para esta fase San Lorenzo usó la opción de inscribirlo en la lista de buena fe como el recambio de Bergessio, ganándole la pulseada al lateral Sebastián Luna.

A Romeo se lo vio más cómodo que en en otros partidos. Metido de lleno, muy activo, movedizo e intuitivo para desmarcarse. Tuvo al fin un buen interlocutor en Rovira, que mostró todas sus ganas, su rebeldía y picardía para jugar.

«Estamos con muchísima confianza, hacía rato que no me iba tan feliz de la cancha. Manejamos muy bien la pelota y ganamos un gran partido. Queríamos un resultado así, es una buena diferencia», confesó Romeo. «Tenía un poco de nervios, pero me tranquilizó el apoyo y el cariño de la gente. Que coreen tu nombre no es algo de todos los días, me puso muy feliz», reconoció un emocionado Rovira.

Algo quedó claro. En esta dupla ofensiva, San Lorenzo encontró la fórmula del gol. Y su hinchada, ya comenzó a corear el nuevo grito: Ro-Ro. Un amor a primera vista.

Fuente: Clarín