·

San Lorenzo, con angustia, venció a Tigre y se clasificó a los octavos de la Copa

En el Nuevo Gasómetro, venció 1-0 al equipo de Cagna, gracias a un gol de Bordagaray, cuando faltaban tres minutos y jugaba con diez por la expulsión de Menseguez. Como en el global terminaron igualados, los de Simeone clasificaron por haber convertido en el 1-2 en Victoria. Cienciano, el rival en octavos.

Apretado por el reloj y con la última porción de esperanza, voló el penúltimo centro del uruguayo Pintos. Esta vez no ganó la cabeza de Leyes, el anticipo de Oliva ni las manos de Ardente. Esta vez estalló la volea de derecha de Bordagaray y San Lorenzo festejó hasta el delirio esa victoria fundamental que le permite seguir en la Copa Sudamericana.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Intenso fue el primer tiempo. Por lo que creó y llegó el equipo de Diego Simeone pero también por lo que se acercó Tigre al arco de Migliore, aunque Luna y Lazzaro anduviera faltos de puntería.

Todo lo bueno que El Ciclón construyó en ofensiva durante la primera mitad murió en las manos de un imbatible Luis Argentino. Como el cabezazo que le sacó a Gastón Aguirre con la mano derecha. Como la doble tapada, franca, cara a cara, ante el Pipi Romagnoli. Todo esto como finalización de los que se construyó a partir de un muy firme Reynoso en el círculo central. Con la conducción de Romagnoli, volviendo de a poquito a ser el enganche que está esperando todo Boedo. Y con aquellos lucidos 45 minutos iniciales del Kily González, seguramente lo mejor desde que llegó, yendo y viniendo, como siempre, por la banda izquierda.

Tigre, en tanto, no le quitó ni un poco el cuerpo a las circunstancias. Plantado con el habitual 4-4-2 de Diego Cagna, los de Victoria hicieron también un buen trabajo cerca de Migliore. Como aquel zurdazo de Luna que se fue por arriba. Como esa media vuelta del Chino que rebotó en Bottinelli cuando Migliore estaba en problemas. Y como ese cabezazo desviado de Lazzaro, desaprovechando un centro imperdible de San Román.

Así la cosas, teniendo en cuenta el 2-1 que favoreció a Tigre en el juego de ida, el pasaje a la segunda fase de la Copa quedó para resolverse en los 45 minutos finales.

Desesperado por lograr ese gol esencial que evitara la eliminación, San Lorenzo reforzó sus intenciones ofensivas. A los seis, Ardente volvió a lucirse bloqueando una llegada del Kily. Y sobre el cuarto de hora, Simeone puso a Menseguez por Reynoso para que su equipo robusteciera su poder de fuego.

Con el pasar de los minutos, el valor de una pelota parada favorable a San Lorenzo fue creciendo proporcionalmente a la desesperación que crecía en el estadio Pedro Bidegain. Tigre, por su parte, se fue aferrando cada vez más firmemente a la ventaja lograda como local y confiando que las segurísimas manos de Ardente sostendrían la obra construida con aquel ya lejano 2-1 en el partido de ida. Sin embargo, los de Cagna cometieron un pecado capital: se metieron demasiado atrás, retrocedieron -tal vez imprudentemente- en exceso cerca de Ardente.

Tigre no salió de la cueva ni cuando Lunati expulsó a Menseguez por una durísima infracción a Leone. El partido se jugaba en el último cuarto de cancha, a metros del arco de Tigre. La gente local estaba al borde del desencanto a pesar de que el equipo atacaba mal pero con decisión.

Hasta que voló el centro de Pintos y Bordagaray terminó con la resistencia de Ardente. El estallido copó la escena y la alegría cambió de vereda.

A la hora de premios y castigos, San Lorenzo sabe que el gran mérito fue creer e insistir de cualquier manera. Cuando se dio cuenta de que lo de Tigre se emparentaba con la imprudencia, pisó el acelerador y encontró su suerte en el último ataque. Y por arriba.

Fuente: Clarin