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SEMBLANZAS (XV): Woodstock

Dale una oportunidad a la paz. A 40 años del festival que cambió la historia. En el recuerdo y la emoción del Dr. Jorge Daniel Amena. Exclusivo para radiofueguina.com


SEMBLANZAS


Por Jorge Daniel Amena



Woodstock (Dale una oportunidad a la paz)



No, para los jóvenes de hoy, es preciso explicar que no se trata de una marca de jeans, ni de una nueva marca de gel para el pelo, ni nada que se parezca, Woodstock, es el nombre de un pueblo del Estado de Nueva York.



Originariamente destinado como lugar elegido para un recital de rock, y otras manifestaciones musicales de aquellas épocas, esto es 1969.



Finalmente por razones que se ignora (la negativa de los pobladores de la región, parece en principio la más creíble) se realizó en unas praderas situadas en Ulster County, sitio no muy lejano al pueblo en cuestión. Tildado como “antiamericano”, el festival tuvo lo suyo, algunos íconos del momento ( y de ahora) como Joan Baez, Santana, Sly & The Family Stone , Credence Clearwater Revival, Joe Cocker, y finalmente Jimmy Hendrix tocando entre otras cosas el Himno Nacional, eléctricamente por primera vez, hicieron de esas jornadas 15, 16 , y 17 de agosto honestamente historia en la música popular.



En dichas jornadas se repudió la guerra y ocupación de Vietnam, y “solamente” asistieron 500.000 personas, un cuarto de millón, no pudieron llegar… La entrada costaba ocho dólares, por día… Se pregonaba el “Flower Power”, la no violencia, el ecologismo y el amor libre.



Por estas tierras también estábamos de baile, se había producido o estaba en ciernes el “Cordobazo”, a nosotros imberbes de toda entidad, pero con el pelo hasta los hombros, escalofriantes pantalones oxorfd y remeras pintadas, la policía nos acompañaba gentilmente a la seccional de turno (estaban todas de turno) y nos hacían una cruz con la famosa máquina de cortar pelo mecánica conocida como “la zero” lo que obligada a uno a raparse entero.



Las niñas lucían unas minifaldas que en casos conocidos se hacían con pañuelos (si, de esos, que se usaban en la cabeza), o bien los nunca bien ponderados “Hot Pants” minúsculos trozos de tela que eran acompañados por un abrigo hasta los tobillos, botas, medallones, y de fondo el General Onganía con los “bastones largos”, una banda sí, pero no de música pero que se divertían como locos practicando percusión sobre personas. (De allí su nombre), creo que no llegaron a grabar nunca un disco…pero que dejaron huellas…dejaron.


Nosotros teníamos un “conjunto” acorde a los tiempos que corrían; “Azúcar” se llamaba. No era: Ohhhh! Pero éramos bastantes buenos.



Hacíamos giras en un coche fúnebre fuera de servicio marca Osmobile, con la cruz gigante y todo, tocamos durante un año y a pesar de la carencia de amplificación (que era a válvulas y se quemaban todo el tiempo) llegamos a ganar bastante dinero, como para comprar una moto, por ejemplo.



Nunca tuvimos incidentes en las “confiterías bailables” como se las llamaba por entonces; sí –alguno- en los bailes rurales, donde ocasionalmente nos tocaban en las giras, donde alguno del grupo sufrió por todo agravio una tocada de culo, o en el peor de los casos, un piropo subido de tono.



Ninguno fue solista, o algunos lo fuimos ya en los Centros de Estudiantes de las facultades.



Azúcar de desvaneció un día, como las flores en los caños de los fusiles.



Vietnam y su guerra finalizó como todos saben, algunos hippies todavía pasean su artesanía, como otrora, en Plaza Francia en Capital Federal. Otros, claro, se murieron.



Con el rock nacional a fondo, aparecieron otros custodios de las polleras, los pelos (y ahora de las barbas).



No, no era cierto, no había poder en las flores…no frente a una escopeta 12. Una generación entera se difuminó, por un motivo u otro.



Pero aún creo más en la música que en los tambores de guerra, más en una guitarra que en un fusil, que pese a que me hace daño, un cigarrillo es más inofensivo que el NAPALM y en definitiva le he dado una apariencia diferente a la libertad, de la que pretendo disfrutar.



Tirando lastre, y a veces en soledades profundas, me he pintado una aldea, con la aspiración que he pintado mucho más que eso. Una tontera, si se quiere, pero es mi tontera.



Hoy de noche, si es vecino, no se alarme al escuchar a un volumen más o menos alto, por no decir MUY ALTO,una canción (versión en inglés) que habla de pedir “una pequeña ayudita de mis amigos”, (la interpreta Joe Cocker) Si no le gusta llame a la policía, la secuencia sería perfecta.


En Woodstock, murieron 3 personas en tres días, por motivos diversos, se verificaron 2 nacimientos, y millones en el mundo creímos por tres días que el mundo estaba cambiando, o que estábamos en camino a ello…





(*) Escritor- Abogado Constitucionalista – ex Legislador provincial y Convencional Constituyente provincial, colaborador permanente de la ONU para Asuntos de Africa.



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