·

Miles de devotos desfilan frente a San Cayetano

A la 0 hora del viernes 7 se abrieron las puertas de la Basílica de Liniers. Miles de personas aguardaban en vigilia para venerar al patrono de la providencia en la celebración de su día; a las 11, la homilía principal estará a cargo del cardenal Bergoglio.

< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

(Buenos Aires, agosto 7 de 2009) – Fieles que llegaron hasta el santuario de San Cayetano, patrono del trabajo, ingresaban a la iglesia en el barrio porteño de Liniers luego de que exactamente a la medianoche se abrieran las puertas.

En vísperas de la medianoche una banda militar en la calle, donde también se formó la larga cola de fieles, interpretó el himno nacional argentino. Luego, al momento de la apertura de la iglesia, el cielo se cubrió con los colores y el sonido del estallido de fuegos artificiales, según informó la agencia Télam.

Los primeros en ingresar al templo fueron recibidos por monseñor Raúl Martín, obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal de Devoto, que abrió las puertas del santuario ubicado en Cuzco 1500 a la medianoche, como todos los años.

La primera en la fila fue Delia Noris Lencina, una peluquera de 66 años que desde hace 22 recorre de rodillas el trayecto desde el pórtico del templo hasta el lugar donde está emplazada la imagen del santo.

Hoy, se oficiará una misa cada hora entre las 4 y las 11 desde el tarimado colocado sobre la calle Cuzco; y entre las 13 y 23 se impartirán en horas impares. También habrá bendiciones de objetos y se recibirán alimentos no perecederos y ropas para la Cáritas parroquial.

Además, a lo largo del día, 100 sacerdotes, diáconos, religiosas y seminaristas, prestarán su servicio en la liturgia y en los grupos de oración. Además, 300 niños y adolescentes del movimiento scout repartirán gratuitamente pan, caldo y mate cocido a los fieles, tanto de día como de noche.

La misa principal por el trabajo será presidida a las 11 por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio.

Miles de devotos de San Cayetano esperaban en dos filas ingresar al santuario del barrio porteño de Liniers para pedir pan y trabajo o agradecer haberlo recibido. Este año, el lema que identifica a la fiesta popular es «Con San Cayetano buscamos justicia, pan y trabajo».

Se están tomando recaudos para prevenir el contagio de la gripe A, por lo cual cada peregrino tendrá que colocarse alcohol en gel en las manos antes de ingresar al templo.

En víspera de la festividad, sacerdotes del templo recorrieron en la tarde de ayer la fila con una imagen de San Cayetano para bendecir a los peregrinos.

La vigilia comenzó hace un mes, cuando numerosas personas, aunque menos que en años anteriores, instalaron las primeras carpas en las inmediaciones del santuario para participar de esa fiesta de fe popular.

El párroco Gerardo Castellano explicó que «quienes decidan tocar el vidrio que protege la imagen del santo deberán realizar una cola de entre cinco y siete horas», en cambio la demora será de «entre tres a cinco horas para aquellos que sólo accedan al templo por la fila central», informó la agencia DyN.