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La Leucemia Mieloide Crónica, en palabras de un enfermo

Un comentario del periodista Claudio M. Chiaruttini, quien padece de LMC, acerca de la enfermedad y el caso del arquero de River, Juan Marcelo Ojeda.

 

La enfermedad que tiene Juan Marcelo Ojeda, de no mediar otra aclaración por parte de los facultativos, puede ser una Leucemia Mieloide Crónica que, como bien sostiene la crónica de Urgente24.com, es un tipo de afección oncohetológica que produce glóbulos blancos anormales en gran cantidad.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

La droga de primera línea para el tratamiento de la LMC es un inhibidor de la tirosinquina llamada Imatinib descubierta en los años 70, pero que el laboratorio suizo Novartis, hace casi una década, usó para evitar la producción descontrolada de glóbulos blancos, logrando un control, pero no su curación.

 

El trabajo de Novartis no es menor, la empresa «fabricó» un «cristal» de Imatinb (que es una sal) más estable de la que hay en la naturaleza para asegurar un mejor efecto sobre el organismo humano, dado que opera a nivel cromosómico.

 

Como ocurre con el VIH, la LMC pasó en una década de ser una enfermedad mortal a crónica, con índices de sobrevida que pasaron de unos pocos meses a casi una década, según confirma el estudio de mayor amplitud que se ha hecho en el mundo llamado Iris.

 

Hoy, en la Argentina, se puede obtener la droga original de Novartis y cinco variedades de genéricos. Además, han aparecido nuevas drogas para enfermos de LMC que se tornan refractarios al Imatib. Ellas son el nilotinib y el dastinib, considerados la segunda estapa de desarrollo de los inhibidores de tirosinquinasa.

 

La LMC es una enfemedad compleja, se han descubierto más de 50 mutaciones y muchas de ellas ya se están tratando con drogas de primer nivel que se ingresan bajo el protocolo de «uso compasivo». Se trata del bosutinib y la homoharrintonina.

 

Por su parte, la tercera etapa de inhibidores de tirosinquinsa ya se están estudiando en Suiza y los Estados Unidos y se esperan que en un plazo de dos a cuatro años lleguen a la Argentina.

 

Como enfermo de LMC, Juan Marcelo Ojeda tiene todas las posibilidades de tener una vida normal: su enfermedad fue detectada -al parecer- en un estado temprano del desarrollo, es un deportista con excelente estado físico (más allá del problema oncohematológico) y es joven.

 

Con buen cuidado médico, tomando las drogas todos los días, no consumiendo alcohol o estupefacientes y una vida sana, tienen para ganar muchos campeonatos.

 

Es cierto que la medicación puede causarle algunos efectos secundarios, pero dependerá de cómo su organismo reciba la medicación y cómo le «funcione» la cabeza. Para los enfermos oncohematológicos, el estado de ánimo, es clave.

 

En la Asociación Leucemia Mieloide Argentina (ALMA), entidad que reúne a enfermos con LMC, solemos decir que «si el techo se cae, las paredes no resisten», es decir, hay que tener buen ánimo, ganas de vivir y muchos planes futuros para acompañar con eficiencia y eficacia el tratamiento.

 

El resto, queda en manos de los médicos y de Dios.

 

Abrazos,

 

Claudio M. Chiaruttini

Periodista

Enfermo de LMC

Presidente de ALMA

 

Fuente: Urgente 24