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Próxima cita, Alemania: Algunas consideraciones previas

Alemania es el país por excelencia en el carné de identidad de la Fórmula 1 actual. Y es que nada más y nada menos que 5 son los pilotos cuya nacionalidad les empujará un poquito más en sus monoplazas este fin de semana

Se viene Alemania y empezamos a calentar la previa. Respecto a la introducción del comentario respecto de esos 5 pilotos que animarán aún más la nueva cita, algo por resaltar. Entre todos ellos hay uno que tiene más opciones que nadie de plantarle cara a Jenson Button: Sebastian Vettel. Tras su segunda victoria de la temporada en Silverstone, es hora de hacer patria. < ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

La maldición de Nürburgring

Los neumáticos fríos de Brawn GP, la inteligencia de Adrian Newey, las manos de Sebastian Vettel y las mejoras del Red Bull han hecho posible la alternativa a Ross Brawn. El campeonato 2009 parece sentenciado, pero quizá Red Bull tenga algo que decir en Nürburgring, un escenario mítico donde todo puede pasar.

Y si no, que se lo pregunten a Felipe Massa, que acabó bastante molesto por el adelantamiento en la última curva que Fernando Alonso le propinó bajo la lluvia, hace un par de temporadas.

La lluvia, sí; esa mágica edulcorante de carreras que volvió loca la de 1999, cuando se cernió esa inolvidable “maldición del líder”. La salida fue ya un desastre, con un aborto que engañó a media parrilla y obligó a dar una segunda vuelta de formación.

La segunda arrancada no fue mucho mejor: la chimenea del Sauber de Pedro Diniz se venció y dejó al piloto atrapado boca abajo ante el horror de los espectadores. A Diniz no le pasó nada, pero el resto de líderes de la carrera sufrió una especie de maldición increíble: Frentzen abandonó nada más salir de boxes por avería mecánica.

Coulthard heredó la primera posición, pero abandonó tras salirse de la pista. Después fue Fisichella quien tomó el relevo, por poco tiempo, pues se salió de la pista en la ese en cuanto empezó a llover. Tampoco Ralf Schumacher tendría suerte: un pinchazo le obligaría a salirse de la pista y perder, también, la victoria.

Sólo Jonny Herbert logró esquivar esa sucesión de imprevistos para llegar primero a la línea de meta, cuando el sol volvió a brillar sobre Nürburgring, como un travieso niño que había jugado con sus coches de juguete.

Un infierno menos infernal

Quizá el infierno verde sea menos verde y menos infernal, pero viendo los tiempos que corren aún significa uno de los últimos reductos de trazado clásico: su remodelación más profunda se llevó a cabo entre 1981 y 1984, lo que sigue convirtiéndola en una de las más longevas de la actualidad (así de mal van las cosas).

Lejos quedan los días de Niki Lauda quemándose en su Ferrari; la pista alemana se ha transformado y la seguridad ha aumentado, pero sus curvas sieguen siendo desafiantes, y su trazado es una auténtica montaña rusa que propicia carreras interesantes.

Y por esa montaña tratará de seguir su racha Jenson Button, líder del mundial a quien parece empezar a subírsele a la cabeza: esta semana declaraba que, si no gana él, no le interesa saber quién es el vencedor de una carrera.

El británico se autoproclama en una entrevista para la revista GQ «el mejor» piloto de la historia, mientras le quita importancia al título de su compatriota Lewis Hamilton, aunque le considera suficientemente fuerte para recuperarse de su difícil situación.

Pero para difícil la situación de Hamilton la primera y última vez que corrió en Nürburgring, en plena revelación como debutante del año, en 2007: se salió de la pista a final de recta, como la mitad del pelotón hizo. La diferencia es que sólo a él le fue a rescatar una inesperada grúa que le puso como por arte de magia en la carrera de nuevo. Aunque de poco le sirvió.

Vettel, la esperanza alemana

Hamilton no espera grandes resultados este año. Su delicada situación no parece que mejorará hasta el año que viene, aunque Lewis mantiene la ilusión por llegar a Alemania: «Estoy deseando llegar. Aunque no esperamos mejorar importantes, estamos luchando duro para acercarnos a la parte delantera antes de que acabe el mundial».

El mundo al revés se completa con Mercedes potenciando las victorias de Brawn. Para Kovalainen es una buena ocasión para el constructor alemán de triunfar delante de su público, sea cual sea el color de la carrocería del coche vencedor: «Es el momento perfecto para homenajear a Mercedes-Benz. Sus motores y su KERS son los más potentes y fiables».

Pero los ojos se fijarán, sobre todo, en Sebastian Vettel que, delante de su público, tratará de demostrar que lo de Silverstone no fue casualidad. ¿O sólo puede ganar cuando sus rivales tienen problemas? Sea como sea, ante su público reconoce dar un extra en su pilotaje: «Cuando uno juega en casa siempre se está más motivado, porque se está cómodo».

La cruda realidad

Los tifosi probablemente no guardarán en sus mejores recuerdos al F60. El monoplaza ha decepcionado en casi todos los sentidos, tanto que en Maranello han anunciado que su principal objetivo ya no es 2009, sino 2010.

Un cuarto puesto en el mundial de Constructores y los paupérrimos dieciséis puntos de Felipe Massa en el de pilotos (frente a 64 de Button) parecen una cosecha escuálida.

Pero Luca di Montezemolo no se culpa a sí mismo, ni si quiera a los suyos; todo el problema de la Scudería en 2009, asegura, ha sido por la normativa. Por eso el año que viene aventura un mejor resultado. De momento, los tiempos de Michael Schumacher triunfando delante de su público serán los últimos recuerdos de un Ferrari ganando en Nürburgring.

Tras su excursión por el Tour de Francia, el piloto español tendrá que volver a la cruda realidad después de las vacaciones veraniegas. Algo más terrible todavía viendo la situación de Renault, que no levanta cabeza.

Tampoco esperan milagros para Alemania a menos, como siempre, que ocurre lo de siempre: un coche de seguridad, un accidente múltiple o demás desgracias ajenas.

Fuente: Urgente 24