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Estudiantes, la Copa y el reencuentro con la mística

El “pincha” se instaló en las semifinales de la Libertadores y se ubicó entre los cuatro mejores equipos del continente. La clave es la “identidad” y la “madurez” que caracteriza al club, dijo el referente Juan Sebastían Verón. El próximo desafío será frente al Nacional de Uruguay, en La Plata.

Estudiantes de La Plata se instaló en las semifinales de la Copa Libertadores de América y ya piensa en Nacional, el tradicional equipo uruguayo con el que el próximo jueves comenzará a dirimir la clasificación para la instancia suprema del torneo. < ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Los sendos triunfos frente al también uruguayo Defensor Sporting en los cuartos de final, avalan la buena campaña de Estudiantes y dan cuenta de la real valía de un conjunto que va adquiriendo madurez, no obstante algunas deficiencias que seguramente no escapan a la atención del director técnico, Alejandro Sabella.

El hecho de estar entre los cuatro mejores equipos del continente, junto a Nacional, de Montevideo y los brasileños Cruzeiro, de Belo Horizonte, y Gremio, de Porto Alegre, es por demás gratificante para el «Pincharrata». «Estudiantes tiene identidad», dijo con acierto Juan Sebastián Verón, el referente máximo del equipo platense.

«Estudiantes ha ganado en madurez», agregó la «Brujita», el jugador pensante, tiempista y casi irremplazable de un plantel futbolístico que quiere reencontrarse con su pasado de gloria.

Eso lo puede alcanzar en la medida en que corrija determinadas deficiencias, como las observadas anoche ante Defensor Sporting, en un partido que debió haber ganado por una ventaja más cómoda que el apretado aunque merecido 1 a 0 final.

Algunas desatenciones defensivas y la falta de gol, por ejemplo, son casos puntuales. Y si bien es verdad que a los rivales de Estudiantes les resulta difícil llegar con claras posibilidades al arco defendido por Mariano Andújar, no es menos cierto que suele caer en falencias que podrían ocasionarle problemas en momentos cruciales del certamen. Del mismo modo, sus delanteros tienen que afinar la puntería.

Aquello de que «los goles que se pierden en el arco contrario se sufren en el propio», es una frase «casetera», pero que puede hacerse realidad cuando ya no quede margen de enmienda.

Pero es bueno destacar, por otra parte, que este equipo de Estudiantes va adquiriendo paulatinamente la «mística copera» que caracterizó a las grandes formaciones «albirrojas», recordadas por los viejos hinchas en estos días de esperanza.

Sin entrar en comparaciones, hay un hilo conductor entre aquellos elencos de Estudiantes y el actual, ahora ubicado en la antesala de la final de la Libertadores.

Es que Alejandro Sabella, aunque no haya formado parte del cuadro que, con la conducción de Osvaldo Zubeldía, marcó un hito en la historia del club platense, sabe de la «mística copera» del «Pincha» por haber integrado el plantel desde 1982.

El mediocampo «albirrojo» con Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce, Miguel Angel Russo y quien hoy es el técnico de Estudiantes, fue fundamental en cosecha de nuevos lauros, con Carlos Bilardo de entrenador.

Por eso, y sobre todo por contar con jugadores que ponen en práctica el «todos para uno y uno para todos», de Los Tres Mosqueteros, Estudiantes avanza en un torneo tan duro y exigente como la Copa Libertadores de América.

A la hora de imponer su estilo de juego frente a los circunstanciales adversarios, los jugadores «albirrojos» se comportan como auténticos guerreros. O acaso como «fieras», para estar en sintonía con el mote de «León» con el que también se distingue a Estudiantes de Plata.

Fuente: Carlos Oliveri – Telam