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¿Somos un Municipio saludable?

El slogan, uno de los tantos usados por la intendencia de Río Grande para sus continuas y millonarias campañas publicitarias, parece cada vez más una burla a la preocupación de los vecinos que no quieren acostumbrarse a vivir entre la mugre y los agentes infecciosos.

(Río Grande, 24 de mayo de 2009)


¿Somos un Municipio saludable?





El slogan, uno de los tantos usados por la intendencia de Río Grande para sus continuas y millonarias campañas publicitarias, parece cada vez más una burla a la preocupación de los vecinos que no quieren acostumbrarse a vivir entre la mugre y los agentes infecciosos.



¿Podemos los riograndenses decir que vivimos en un Municipio saludable como proclaman desde su permanente promoción mediática los funcionarios municipales?



La pregunta surge inexorablemente al ver tanta basura dispersa por la ciudad, teniendo una empresa que se tiene que dedicar a juntarla ya que cobra mucho dinero por el trabajo que a primeras luces no lo realiza en forma efectiva. Pero sin embargo mediante argucias y aprietes a través de un sindicato logró otra vez la concesión del servicio.



Decimos con argucias porque además de brindar un servicio deficitario, se presentó tarde a la licitación y el Municipio la aceptó igual, evidenciando una connivencia entre la empresa y los funcionarios municipales, pero por si esto fuera poco, la empresa presentó su oferta acompañada por una fuerte presión del gremio de Camioneros, casi como un apriete hacia las autoridades y demás empresas que se presentaron a la licitación, que solo atinaron a protestar y dejar sentado en el acta su disconformidad.



No obstante ello, las empresas damnificadas realizaron una denuncia penal, que hasta ahora duerme el sueño de los justos en algún cajón de la justicia. Pero eso sí, los funcionarios municipales descargaron toda su furia contra una empleada que solo hizo su trabajo, señalar que Agrotécnica Fueguina no se ajustaba a derecho en la licitación.



No queremos distraernos del título de esta nota, porque se dice desde el Ejecutivo que somos un Municipio Saludable y hasta que sus funcionarios fueron premiados en diversos ámbitos, siempre lejos de la provincia.



Nos preguntamos si se puede hablar de municipio saludable, mientras la basura nos tapa cada día más, los contenedores no dan abasto y pareciera ser que son la misma cantidad desde que la empresa se hizo cargo de la recolección, al igual que los camiones recolectores que no superan las seis unidades y ahora por su mal estado parecen camiones fumigadores y no precisamente los que se utilizan en el norte para erradicar el dengue.



Los perros sueltos en la ciudad son otro flagelo que los vecinos deben sufrir a diario, este es un tema que el Ejecutivo municipal nunca pudo erradicar, ni siquiera mermar, pero eso si, se gastaron muchos recursos en costosas publicidades estáticas mostrando un perrito supuestamente abandonado por sus dueños.



Es tal la torpeza exhibida en la redacción y planificación de tales campañas que, en los carteles que hoy pueden verse en la vía pública se invita al vecino a “vacunar” a su perro, como medida de protección contra una enfermedad (hidatidosis) que, en realidad, se transmite por parásitos.



Los excrementos de los perros en la plaza Almirante Brown y demás plazas de Río Grande fueron tema de un estudio que arrojó como resultado la inapelable confirmación de la existencia de una grave contaminación y pensar que en esos lugares, asisten niños, chicos y jóvenes que son indiscutiblemente potenciales blancos de diversas enfermedades.



¿Cómo se puede decir desde el Ejecutivo que somos un Municipio Saludable, si a diez cuadras de la Municipalidad hay familias que viven sin cloacas, sin luz y sin gas? ¿Cómo se puede decir que somos saludables cuando hay innumerables familias que se calefaccionan con leña en los barrios Chacra XI, XIII y los asentamientos, viviendo en el siglo XXI?



¿Cómo se pude decir que somos un Municipio saludable, mientras se admite que nos contraataca una enfermedad casi erradicada como la triquinosis, sólo porque no existe un plan de control de los precarios criaderos de chanchos de la margen sur, varios de ellos propiedad de funcionarios municipales?



Cuando se esconden las denuncias por condiciones insalubres de trabajo en la planta depuradora, que ya costó la internación de un empleado, gravemente afectado de salud.



Cuando no se ha adoptado una sola acción preventiva contra la llegada del dengue o de la influenza A, flagelos en gran parte del país y del mundo.



Cuando los basurales a cielo abierto proliferan en toda la ciudad mientras se habla en voz baja del colapso del enterramiento sanitario.



Cuando las ratas en Chacra IV, en barrio Buena Vista y en muchos sitios más, son parte del paisaje diario, sin que jamás se haya emprendido una campaña para combatirlas.



Hay mucho más. Hace 60 días la Jueza Federal Herráez intimó al Municipio a liberar de basura las márgenes del río por el alto grado de contaminación que presenta el curso fluvial, única fuente de agua potable para la ciudad. Han pasado dos tercios del plazo impuesto y no se ha movido una sola pala para cumplir la orden judicial.



¿Puede, con todo esto y algunos etcéteras más, hablarse de “municipio saludable”? ¿O es una muestra más de que en Río Grande se puede mentir impune y descaradamente, pretendiendo engañar a todos, durante todo el tiempo?