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SEMBLANZAS: Instrucciones para votar

Reflexiones, consejos sanos y sabias resignaciones, desde la emoción y el estilo del Dr. Jorge Daniel Amena.




SEMBLANZAS


Por Jorge Daniel AMENA (*)




INSTRUCCIONES PARA VOTAR



El acto eleccionario resulta ser -en forma definitiva- la máxima expresión de la voluntad popular constitucionalmente establecido, y que habla de la posibilidad de elegir y ser elegido, en representación de la ciudadanía, lo que resulta a la postre el punto de inflexión de una república, como se dice representativa, republicana y federal.


Que al punto referiremos que este derecho-deber le otorga a los ciudadanos la posibilidad de elegir a aquellos otros ciudadanos que gobernarán y legislarán por y para ellos, es decir entiéndase que los “ellos” son los que eligen no los que son elegidos, lo que parece una obviedad, pero a veces la gente se confunde con tanta cosa que pasa.


En definitiva Ud. debe concurrir a votar. Algunos consejos útiles les serán entregados en esta pieza, a los efectos de clarificar algunas situaciones sobre las cuales se tienen ciertas dudas.


Veamos.


1) Votar es, en forma mecánica, colocar una cosa dentro de otra como si se tratara de una demostración de habilidades. Ud. deberá meter una papeleta (voto) que se encuentra dentro de un cuarto oscuro (que no es oscuro) dentro de un sobre que le será entregado, y luego deberá introducirlo en una urna que antes era de madera y ahora no. No intente por ningún motivo invertir el orden de estas instrucciones. (Por ejemplo tratar de meter la urna en el sobre) eso está prohibido.


2) Si bien hay gente que jura que los muertos votan, por una cuestión obvia Ud. solo podrá votar si está vivo, tampoco podrá votar a personas que hayan fallecido o a personas por nacer, aunque se encuentren en la lista de candidatos.


3) Respecto de las listas testimoniales, Ud. no será interrogado por nadie, respecto de nada, dado que el testimonio corre por cuenta del candidato, aunque uno no sepa muy bien cuál es la característica del mismo. Si Ud. considera que es justo que si la persona que Ud. vota no asuma, no podrá apersonarse a la mesa electoral y decir que su voto es testimonial, y que a pesar de estar en el recinto de los comicios, no votará nada. Seguramente será severamente amonestado por su alto grado de falta de civismo.


4) Puede suceder que encuentre Ud. en el cuarto-no-oscuro 200 boletas de votantes donde coincidan todos los candidatos menos uno o dos, esas famosas listas llamadas “ colectoras” tienen por objeto que Ud. analice si se encuentra en una de ellas de ser así vótese a Ud. mismo. De no ser así, proceda detenidamente al estudio de cada una de las boletas; a las cuatro horas será Ud. retirado por la policía.


5) Si no encuentra ninguna boleta de ningún partido quéjese amargamente e inmediatamente decenas de personas le ofrecerán la del partido que pretenden que vote, saludándolo efusivamente como si lo conocieran de toda la vida.


6) Trate de no entrar al recinto comicial entonando marchas partidarias, embanderado con los colores de su fuerza política de pertenencia o bien agitar insignias al son de “lo vamo a reventá”. Eso es considerado voto cantado, y será inmediatamente eliminado (el voto, y quizás también Ud.)


7) Recuerde que está prohibido fumar, que no se expende alcohol en los comercios que habitualmente así lo hacen, durante el tiempo que dure el acto comicial. Tampoco se permite durante el lapso aludido expresarse con palabras soeces respecto de candidatos en un radio de 199 kilómetros de los correspondientes distritos electorales.


8) De todas maneras recuerde que gane quien gane, Ud. habrá participado de un acto cívico y que -más allá de las trivialidades o las contingencias del momento- toda manifestación popular es digna de respeto, comenzando por la de los candidatos. Esos a los que Ud. observa y escucha a diario ser portadores de proyectos que hagan a una mejor calidad de vida, Y recordando que en el mudo lenguaje del acto eleccionario, más allá de los festejos y las depresiones habrá un veredicto, una decisión inapelable, falible e imperfecta, como suelen serlo a veces, o severa y sabia, la portentosa opinión popular.


Y finalmente cada vez que uno concurra a las urnas, sean las elecciones, ensombrecidas por maniobras apañadas por las circunstancias o no, cada vez que Ud. se pare frente a una urna es un sopapo fenomenal a los nostálgicos de los dicterios.




(*) Escritor- Abogado Constitucionalista – ex Legislador provincial y Convencional Constituyente provincial, colaborador permanente de la ONU para Asuntos de Africa.



(Se autoriza la reproducción, citando la fuente. Rogamos informar acerca de su publicación.)



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