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La memoria de los derechos y el olvido de los deberes

En rigor, el almanaque dice que celebramos hoy el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
¿Por qué entonces nos dicen que se recuerda el día de los Derechos Humanos?

En rigor, el almanaque dice que celebramos hoy el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.


¿Por qué entonces nos dicen que se recuerda el día de los Derechos Humanos?


¿Es lo mismo una cosa y otra, o es que la hipocresía de quienes creen manejar nuestros recuerdos nos lleva a una confusión insalvable?


Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.


Día que coincide con aquel en que la Junta Militar derrocaba a un gobierno democrático y desataba la tiranía más cruel que recuerda la Argentina.


La intolerancia no era nada nuevo pero aquel día esa intolerancia comenzaba a reinar en la Argentina y las balas hablaron para imponer su verdad.


Desde ese Día las diferencias pudieron mucho más que la Verdad y La Justicia.


Ese Día –creo- se inició un proceso de deformación de la Memoria que aun hoy nos envuelve y nos confunde.


¿Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia?


¿O Día de los Derechos Humanos?


¿Cuál Memoria, cuál Verdad, cuál Justicia? ¿Cuáles Derechos Humanos?


¿Por qué cuesta tanto entender el significado de este día?


Quizás porque unos pocos se adueñaron de la Memoria, nos envolvieron en una verdad de confección e hicieron suyo el dictado de Justicia.


¿ Hasta cuándo hacer memoria será recordar a unos pocos? ¿Hasta cuándo honrar la Verdad será debatir sobre nuestros rencores y dictar Justicia será perseguir a los unos mientras se apologiza a los otros, según gira la rueda de la vida y del poder?


Si apelar hoy a la Memoria, la Verdad y la Justicia para repudiar la dictadura es honrar a los Derechos Humanos, entonces hablemos de hacer valer esos derechos, no de declamarlos frente a la hipócrita tribuna de una plaza del rencor.


Algunos han convertido a los Derechos Humanos en ariete de una lucha interminable entre supuestos malos y pretendidos buenos, entre civiles y militares, entre birretes y pañuelos blancos. Zurdos contra derechos, judíos contra turcos, inmigrantes contra oligarcas, Faranduleros contra excluidos.


Memoria para sembrar odio, Verdad para ofender. Justicia para pocos. Así se sostienen ellos y así seguimos postergando el tiempo de construir.


Nos siguen hablando de derechos humanos mientras a nuestro alrededor miles de niños, de mujeres, millones de pobres, de excluidos, de marginales oyen decir que hoy es feriado, invocando derechos que ellos ni siquiera saben que tienen.


¿Sera por algo que los orientales no hablan de derechos sino de deberes?


¿Será que cambiando la hipocresía de los derechos humanos para pocos, por la justicia de una inclusión plural y colectiva podríamos vivir todos un poco mejor?


No quiero más oír hablar de derechos humanos, prefiero hablar de deberes, de obligaciones por cumplir, de misiones para enfrentar.


No quier verlos subir a la tribuna para hablarnos de sus rencores, de su memoria selectiva, de su verdad tuerta mientras el presente nos devora de injusticias y hay tanto para hacer.


Humildemente, yo quisiera decirles que no me importan ni la plaza del gobierno ni la de los anarquistas, no creo en la memoria corta, ni en la Verdad modelable ni en la Justicia de los violentos.


Hoy, en cambio, quisiera hacer memoria para recordar a los que murieron hambrientos y enfermos, decir la verdad sobre la pobreza y hacer justicia por los marginados.


¡Cuánto más felices seríamos si tiráramos abajo la plaza del rencor y construyéramos para nuestros niños, para nuestros pobres, para nuestros analfabetos!


¿Hasta cuándo nos hablarán de sus derechos elitistas, de su memoria para buscar revancha, de su verdad para condenar enemigos?


¿Cuándo tendremos el Día de la Memoria por los niños, por las mujeres explotadas, por los pobres, por los que necesitan?


No creo -de verdad lo digo- que debamos seguir hablando de nuestras viejas miserias mientras a nuestro alrededor la pobreza, los postergados, los que trabajan en negro, las madres esclavas, nos piden que comencemos a construir entre todos una nueva historia.


Una historia de humanos, más que de derechos.


Quizás sin tanta memoria, pero con todo el futuro por delante.

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