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Amonites: califican como “sorprendente” el hallazgo en Antártida

El científico Eduardo Oliveros brindó precisiones acerca del extraordinario rescate de restos de moluscos extinguidos hace 75 millones de años. Destacó que asombra no solo el tamaño sino también el número y la conservación de las muestras.

(Ushuaia, 18 de marzo) – Científicos argentinos de Tierra del Fuego encontraron un mes atrás un grupo de amonites gigantes en un acantilado de la Antártida, destacado hallazgo a nivel internacional por el tamaño y la cantidad de los moluscos fósiles descubiertos, informaron los investigadores.

El geólogo Eduardo Oliveros explicó aRadio Fueguinaque se trata de un grupo de más de 15 amonites extinguidos hace 75 millones de años, que son moluscos parientes de los actuales calamares y pulpos.

“En el cretácico también estaban emparentados con los nautilos, en el habitat acuático, y con los dinosaurios en el continental”, precisó.

Destacó que su tamaño es sorprendente, que tienen alrededor de un metro de diámetro cuando los amonites hallados hasta ahora son en su mayoría de entre 10 y 15 centímetros en promedio.

También dijo que la cantidad es inédita, ya que el hallazgo se produjo en un acantilado de unos 40 metros de altura, en donde en distintas capas hay unos dos amonites por franja.

“Esas capas indican depósitos sedimentarios de grandes tormentas, que aparentemente llevaron a los amonites desde el océano donde murieron a una playa”, describió el científico.

Oliveros trabaja en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) de Ushuaia y junto a su colega Albar Sobral conduce una investigación en la Antártida financiada por la Agencia Nacional de Promoción Científica y la Dirección Nacional del Antártico.

También respaldan el trabajo la National Science Foundation de Estados Unidos y la Universidad de Seattle en Washington, entidades muy avanzadas en este tipo de investigaciones.

Los científicos argentinos pasaron toda la campaña antártica en la isla James Ross, ubicada a unos 100 kilómetros al oeste de la base Marambio, donde hallaron los amonites.

Oliveros explicó que estos amonites pertenecen al grupo de los “paquidiscus” (nombre científico que alude al tamaño de la conchilla) y se encuentran en un excelente grado de preservación.

“Pertenecen al período ‘campañano’ del Cretácico, cuando habitaban en el océano abierto” dijo y explicó que estos ejemplares fueron depositados en un sector de la Antártida que en esa era presentaba un clima templado y un paisaje de bosques y dinosaurios, “parecido al bosque andino patagónico”, explicó.

El hallazgo más grande de un amonite gigante se produjo en Alemania: es el “parapuzosia semperadensis” y mide 1,70 metro de diámetro. “Pero es único, totalmente excepcional”, señaló Oliveros.

Del grupo de fósiles de la Antártida rescataron cinco y extrajeron dos –que pesan más de 100 kilos cada uno- con sumo cuidado, para transportarlos en helicóptero a Marambio y desde allí en un Hércules hasta Río Gallegos, para su posterior traslado a Ushuaia.

Allí serán estudiados y acondicionados para su exhibición en el edificio del CADIC.

Incluso en ese traslado sufrieron un imprevisto, debido a que la Aduana en Río Gallegos les secuestró las cajas con amonites, en la sospecha de que se trataba de un tráfico ilegal.

Oliveros debió comunicarse con el Museo Provincial Padre Molina de Río Gallegos, autoridad de aplicación en la materia, para pedir que liberen la carga.

(Con información de Telam)