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Escándalo en el Poli: ahora, el revanchismo

Por “orden de Marcelo Guillén” sancionaron al empleado que firmó el parte de la agresión que sufrió un sereno mientras se realizaba un baile en el Polideportivo, autorizado en forma irregular por el Gerente de Deportes.

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El 6 de noviembre, el Polideportivo Municipal fue escenario de un escándalo cuando -en medio de un baile donde se expendían bebidas alcohólicas en presencia de mayoría de menores- un empleado que oficiaba de sereno fue seriamente lesionado durante una agresión que sufrió.

El hecho –y el expendio de alcohol a menores que motivó la intervención de personal de Inspección General- fue cuidadosamente ocultado y no hubo sanciones, pero trascendió cuando un agente policial elevó la pertinente denuncia a sus superiores.

Pese a la tremenda gravedad del hecho, Alfredo Guillén (titular de < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Agencia de Deportes y único responsable del Polideportivo Carlos Margalot) evitó dar explicaciones de lo sucedido y no concurrió a la reunión citada en el Concejo Deliberante para aclarar la situación.

La impunidad, sin embargo, pareció dar pie para un agravamiento de los hechos, por cuanto ayer se conocieron medidas de persecución en contra del personal que admitió la existencia de los sucesos.

De hecho, se conoció que el empleado que firmó el parte donde se dejaba constancia de la agresión al sereno fue separado del cargo y puesto a disponibilidad.

El empleado (de apellido Rivas) reconoció la sanción, explicando que “el secretario de Gobierno Pablo Blanco me comunicó que por orden de Guillén debía ser trasladado de sector por lo que fui puesto en disponibilidad».

Además, Rivas perdió la categoría que revistaba y aclaró que no le ha sido asignada función alguna. Respecto de las causas del castigo, narró que “no se me dio otro motivo que haber firmado el parte del accidente de Rossi, el sereno, cosa que volvería a hacer mil veces, porque era lo que correspondía en el momento”.