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La ciudad del olvido

Los vecinos de la Margen Sur presentaron un proyecto de salida a la ruta 3, ambicioso y fundamental para la proyección futura de la ciudad de Río Grande. Se trata de darle al sector la importancia que merece y que la actual gestión municipal jamás consideró.


El pasado viernes, el Concejo Deliberante de Río Grande se constituyó en la sede de uno de los encuentros más importantes que quizás se hayan celebrado en los últimos tiempos en materia de planificación urbana.



La trascendencia de la reunión se fundamenta en que -a instancias de los vecinos del sector- se comenzó a analizar la posibilidad de llevar adelante un proyecto que puede ser fundamental para el desarrollo futuro de la ciudad y su expansión hacia un determinado punto cardinal, tema que aún no han resuelto los funcionarios, agobiados por el crecimiento de la población urbana.



La propuesta en cuestión consiste en abrir una nueva salida a la ruta 3 (en su paso por el sur de la ciudad), accediendo directamente por los barrios de la margen Sur, ya sea por el camino que lleva al puesto de policial de Menéndez o -una iniciativa audaz pero posible- transitar por el camino a cabo Peña hasta empalmar con la ruta a la altura del acceso al camino de la Antena, aproximadamente.



En el primer análisis del pedido estuvieron presentes concejales y directivos de Vialidad Provincial quienes no desdeñaron la idea aunque les resultara completamente sorpresiva e impensada. Resulta llamativo que un proyecto de planificación tan importante surja de los vecinos, sin que haya sido considerado nunca antes por los funcionarios. De hecho, no participó del trascendental encuentro ningún miembro del Ejecutivo Municipal.



Y es precisamente por allí por donde transita la frustración expuesta en la ocasión por los representantes de la inmensa barriada de la Margen Sur. Algunos de ellos hicieron propicia la ocasión para explicar las sufridas consecuencias del largo olvido al que los tiene sometidos la gestión del Municipio desde hace muchos años.



En un breve pero concluyente resumen, los vecinos lamentaron que la Margen Sur no se encuentre incluida casi nunca en los planes de acción del Intendente y su secretaría de Obras Públicas.



Denunciaron la depredación de enormes sectores de tierra convertida en canteras furtivas, saqueadas muchas veces utilizando los propios camiones municipales, hablaron del barro eterno, de la falta de pavimento (en barrio Austral se asfaltó una cuadra en ocho años), de la carencia de infraestructura, de la destrucción del puente por camiones sobrecargados que nadie controla, y así un largo rosario de etcéteras que duelen por lo incomprensible de la situación.



En ese marco, los vecinos creen que una salida directa a la ruta 3 ayudará a que la Margen Sur deje de ser la ciudad del olvido, que al convertirse en acceso alternativo pueda explotar el tránsito que verían pasar los barrios del otro lado del río camino al centro de la ciudad.



Pero más allá de los beneficios (y algunos efectos no deseados pero inevitables) no deben descuidar los señores funcionarios que se está hablando de un proyecto de enorme importancia para el desarrollo futuro de la ciudad. Que poco puede implicar el pensamiento del actual intendente, porque supera largamente su gestión e incide de manera vital en la expansión futura del casco urbano.



Desde esta óptica trascendental debe ser analizada la idea, porque se trata de pensar a muy largo plazo. Como se dijo más arriba, es quizás el proyecto más importante que se haya lanzado en años en cuanto al planeamiento estratégico de la ciudad.



Una creciente urbe donde la política única desde la Intendencia parece ser pensar no más allá de los próximos tres meses, o de la elección que se viene.