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Ortega no quiere seguir en River y Verón ya lo tentó

Ariel Ortega no acepta seguir con Simeone. Si Aguilar hoy no lo convence, dará el portazo. Verón se lo quiere llevar a Estudiantes. ¿Le dan el gusto o lo cuelgan...?

«No puede ser lo que le están haciendo a este pibe».

Juan Sebastián Verón vomitó su indignación en el oído de un amigo. Fue al llegar al vestuario del estadio Ciudad de La Plata, en la previa al clásico contra Gimnasia. Acababa de leer los diarios, de empaparse de la interna del plantel de River contra «este pibe que era (y es) Ariel Ortega. A las pocas horas le mandó un SMS: Acá tenés las puertas abiertas . El Burrito, desde el Monumental, levantó el mensajito. En la tarde del 17 de mayo, entonces, comenzaba esta crónica. Una crónica que siguió este domingo con otra caricia a través del celular y que explotó ayer a partir de la operación silenciosa que lanzó Estudiantes para contratar al ídolo-enojado.

Ortega tiene el corazón pinchado. Su malestar fue decisivo en el devenir de esta historia. La convivencia con Simeone llegó a un punto sin retorno luego de sus duras declaraciones y de las faltas de conducta que protagonizó por su adicción. El Burrito, que hoy se juntará con José María Aguilar, no está dispuesto a bajar la cabeza frente al DT y sus compañeros. En Estudiantes lo saben. Y, pese a que en la CD admiten por lo bajo que sumarlo es como añadir un problema en potencia, son conscientes de que se trata de un viejo deseo de Verón. Eso sí, se niegan a hacer una gran erogación económica por el pase. Las posibilidades: un préstamo o, algo más complicado, la compra de un porcentaje.

Verón está de vacaciones con su esposa e hijos en una exclusiva isla que alquiló frente a las Caimán. Desde ahí monitorea los vaivenes de este sueño. El cree que, estando cerca del Burrito, puede contenerlo desde lo emocional y potenciarlo desde lo futbolístico. Ya le ideó un plan de concesiones que incluye un buen contrato por dos años, un departamento en la ciudad de las diagonales y el guiño de Sensini para darle un régimen especial de entrenamiento. Así la Brujita se ilusiona con armar un súper-equipo para el próximo torneo (ver pág.13). Además de la inminente llegada de la Gata Fernández, también pensó en el Tecla Farías y su amigo el Kily González.

Conociendo el nivel dirigencial de Estudiantes, calculo que no se van a reunir con un jugador de River sin antes hablar con nosotros , aseguró sin inocencia José María Aguilar. El vice del Pincha, Osvaldo Lombardi, también negó públicamente la veracidad del interés. El puente de amistad Núñez-La Plata se partió con Simeone. Hoy sería imposible entablar una negociación de club a club. En Estudiantes esperan la actuación del Burrito, es decir que provoque su salida, para luego formalizar el ofrecimiento. Tendrán que adelantarse porque desde Independiente ya lo llamaron Claudio Borghi y Julio Comparada. Y hay un tercer equipo que se ilusiona tanto con sus quiebres de cintura como con mantener la categoría.

Para los dirigentes de River el escenario es entre embarazoso y peligroso. Ya le dieron el apoyo a Simeone, pero al mismo tiempo deben hacer equilibrio en el caso Ortega. Colgarlo aparece como inverosímil. Pero peor resultaría dejarlo fuera del Monumental. No temen por el costo político. Tampoco los desvela verlo nuevamente con otra camiseta del fútbol doméstico. Y a esta altura menos se preocupan por el humor popular que, en todo momento, mostró una sólida identidad con el último ídolo de la casa. Sí tienen verdaderamente fobia de que el exilio de Ortega se pueda tomar como causa frente a una eventual situación desafortunada para su salud.

Todos los actores implicados en este sainete deberán caminar con cuidados. Simeone salió fortalecido dentro del vestuario. También comenzó a disfrutar las mieles del cariño del hincha. Ahora bien, qué pasará si el Burrito insiste con que su partida es el desenlace inevitable al cabo de los seis meses en que fue forreado por el DT El Cholo no come vidrio. Acepta que es un prócer así como un jugador determinante. No tolera su falta de compromiso. Y hasta sospecha de que suele sacar ventaja desde la precariedad de su problema con el alcohol.

Será decisivo el cónclave que Aguilar ha programado para hoy al mediodía. Del poder de seducción de JM depende gran parte del destino de Ariel Ortega. Se le pinchará definitivamente el corazón.

FUENTE: DIARIO OLE