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Alarma la presencia de hidatidosis urbana en Río Grande

Ya hay tres casos de personas infectadas, dos de ellos niños. La creciente cantidad de perros sueltos y la falta de higiene es el motivo indicado por los especialistas para la difusión de la zoonosis. Sorprende que el problema es mayor en la ciudad que en el campo.

La insólita aparición de zoonosis en la ciudad de Río Grande, en grado mayor que en zona rural es uno de los motivos por los cuales personal médico de la ciudad ha decidido lanzar severas advertencias respecto de la situación, frente a la inacción de las autoridades municipales.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

Según los estudios y tomas de campo efectuadas y analizadas en el Hospital Malbrán de Buenos Aires, existen un 25% de las plazas de la ciudad con presencia de parásitos peligrosos para el ser humano, y ya se han detectado tres casos de hidatidosis humana, dos de ellos en menores de 6 años que fueron derivados y operados en < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Capital Federal.

La grave situación fue denunciada ayer por la Jefa de Programas del Hospital Regional Río Grande, Patricia Padinger, quien se expresó alarmada porque el grado de contaminación, según las muestras, es muy superior en zona urbana, y lo adjudicó a la creciente presencia en la ciudad de perros sueltos, principales transmisores de las bacterias causantes de las diferentes variedades de zoonosis.

La Dra. Padinger, en diálogo con La 97, destacó la necesidad de que el Municipio adopte medidas en forma urgente y remarcó la conveniencia de mantener campañas preventivas y de higiene para prevenir mayores consecuencias.

“Hay que adoptar alguna estrategia”, aconsejó la profesional, quien ayer, ante la difusión del alerta, fue invitada al municipio para que eleve un informe sobre el tema.

La contaminación de las plazas de la ciudad y la presencia de toxocaras en lugares habituales de presencia de niños ya viene siendo advertida por veterinarios desde el año 2004, aunque en dicho lapso no hubo ninguna respuesta de parte del Municipio, cuyo accionar respecto de los perros sueltos ha sido siempre errático, en tanto la basura diseminada en los más diversos lugares sigue siendo uno de los motivos de queja más frecuentes de parte de los vecinos.

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