
Por la ida de los cuartos de final de Copa Libertadores, Boca y Newwles igualaron 0-0 en la Bombonera y definirán la llave el próximo miércoles en Rosario. En un partido pobre, dominaron un tiempo cada uno y no se sacaron ventaja. Sobre el final, Burdisso vio una insólita y errónea roja y se perderá la revancha.
El partido transcurrió como en los primeros rounds de una pelea por el título mundial. Se investigaron, se tocaron, pero nadie golpeó duro. Prometían mucho y, de hecho, siguen prometiendo. Pero las emociones quedaron para más adelante. La ida de los cuartos de final entre Boca y Newell’s dejó un empate sin goles y con muy pocas acciones de peligro.
“Va a ser la historia contra la actualidad”, había anunciado Gerardo Martino hace algunos días. Y estuvo lejos de adivinar lo que sucedería. Es cierto, al encuentro lo rodeó el halo de mística propio de una noche de Copa. Pero los contendientes no pasaron del franeleo. Boca, que fue de mayor a menor, logró neutralizar a un Newell’s intimidado en el primer tiempo. La ruta del peligro la recorría Juan Manuel Martínez por la derecha, a espaldas de Milton Casco. Dos veces, Nicolás Blandi estuvo cerca de empujar algunos centros al gol y, entre la falta de precisión y un certero cierre de Marcos Cáceres, todo quedó en simples amenazas. Se esperaba una marcación férrea sobre el cerebro boquense. Diego Mateo fue el encargado de anular a Juan Román Riquelme. Como de costumbre, mientras funcionó el pie derecho de Román, Boca mandó en el trámite. Pero, al cabo, el duelo con el Diez terminó en la primera pequeña victoria de la Lepra: preso entre los volantes rivales, Román lució fatigado en el segundo tiempo.
Sin magia y sin emociones, el encuentro quedó a la deriva. Newell’s sacó provecho de la situación y se adelantó en el terreno. Le alcanzó para encontrar mal parada a la defensa de Boca en un par de ocasiones y, sobre todo, para convencerse de que en la Bombonera también podía desplegar su repertorio habitual: paciencia, control de pelota, subida de los laterales y la presencia punzante de Ignacio Scocco, que esta vez se fue de la cancha sin convertir. Boca trató de renacer sobre el final, pero no pudo. Y, con el pitazo final, Newell’s se anotó otros dos porotitos. Porque el equipo vuelve a Rosario con un empate en el bolso, lo que lo deja mejor parado para la revancha. Y porque, en la última jugada, el local perdió a Guillermo Burdisso, que vio su segunda amarilla (injusta) y no podrá estar la semana próxima.
La serie no tiene una conclusión. Para eso falta. Boca salió del partido con un poco más de conocimiento sobre los puntos flojos de su rival. En tanto, Newell’s supo tomarle el ritmo a Riquelme y dejó atrás la Bombonera sin goles en contra. Se fue el primer capítulo. Este domingo, se enfrentarán por el torneo local. Será un aperitivo. El trago fuerte llegará el miércoles a las 19.30, en la revancha de la serie..
Comentarios