La actitud de pasar inadvertido en el último acto de su carrera profesional va de la mano de su manera de actuar en cada uno de los partidos que le tocó arbitrar. Cuando esa característica que lo distinguía, la de viajar encima de la pelota, se transformó en una dura carga producto de las lesiones que lo perseguían, empezó a vislumbrar que se acercaba inexorablemente el final de su carrera.
Como pocos, tuvo la capacidad de darle dinámica al juego y colaborar desde su lugar para que los partidos se desarrollaran de la mejor forma. Su interpretación de las reglas fue criticada en una época de confusión en el arbitraje y sólo su perseverancia y el convencimiento de que ése era el camino lo llevaron a taparle la boca a más de uno. Se fue el mejor árbitro de la última década. Esperemos que desde un lugar de privilegio pueda transmitir sus conocimientos a los referís del futuro y no sólo en nuestro país. Pero se queda entre nosotros un buen tipo, con el que seguramente vamos a discutir de esta pasión que es el arbitraje y el fútbol. Ah, ayer dirigió Boca-Banfield. Eso fue lo de menos.
La Bombonera fue el escenario de la despedida
No quiso hacer de su retiro un circo mediático. Por eso sólo su círculo íntimo tenía la seguridad de que el choque entre Boca y Banfield era, efectivamente, el último cotejo de Héctor Baldassi
